03/04/2013, escrito por

Los lloros de la cebolla

No dudo que la cebolla le dé un toque especial a la cocina y que merezca la pena llorar por ello. Sin embargo, aquí os contamos algunos truquillos que os ayudarán a cortar cebollas sin derramar tantas lágrimas y explicamos la ciencia que existe en los lloros de la cebolla.

La cebolla es una planta herbácea formada por células (como todo ser vivo).

Las células son como unas ‘micromaquinitas’ que hacen que los seres vivos funcionen. Estas micromaquinitas están compuestas por muchas piezas diferentes: los orgánulos celulares, el material genético (ADN, ARN) y otras biomoléculas como enzimas y proteínas, que nadan en un líquido acuoso llamado citosol. Todos estos componentes que forman las células están agrupados mediante una membrana que los envuelve y los separa de otras células.

Célula animal y vegetal (imagen tomada de Sarah’s Amazing Blog)

- Volviendo a nuestra cebolla:

¿Qué pasa cuando le clavamos el cuchillo (eso ha sonado muy cruel) y la despedazamos (eso ha sonado más cruel aún)?

Pues que al cortar la cebolla también estamos cortando muchísimas de las células que la forman y estamos rompiendo sus membranas y esparciendo todas sus piezas celulares.

Entre estas piezas celulares en la cebolla, hay unas llamadas sulfóxidos de aminoácidos que, al salir de su célula y mezclarse con otras piezas de otra célula distinta que también hemos cortado llamadas enzimas amilasas, reaccionan y forman otro compuesto llamado sulfóxido de tiopropanal.

Y ya estamos llegando a la razón de nuestros lloros: El sulfóxido de tiopropanal.

Sulfóxido de tiopropanal (en lenguaje químico)

El ‘tio propanal sulfóxido’ éste resulta que es un gas que no vemos. Al ser un gas y estar nosotros encima de la cebolla cortándola y mirándola fijamente, va el ‘tío’ gas y se nos mete a los ojos. En los ojos reacciona con el agua y se transforma en ácido sulfúrico (H2SO4), que es un ácido fuerte y el causante de la sensación de quemazón e irritación de los ojos al cortar cebolla. Nuestras glándulas lacrimales salen al rescate y producen lágrimas que lo que hacen es diluir o disminuir la concentración de ácido sulfúrico en los ojos y deshacernos de él llorando.

Y aquí se acaba la historia del tío éste que nos hace llorar.

snif snif

- Y ahora: ¿cómo evitamos echarnos a llorar cortando la cebolla y sus células? Al fin y al cabo, no es tan triste…

Hay muchos y diversos ‘remedios de la abuela’:

1) Y quizá no el más estéticamente favorable: ponte unas gafas de bucear, o de esquiar en su defecto, así evitarás que el gas sulfóxido de tiopropanal llegue a los ojos.

Darth Vader cortando cebolla (imagen tomada de la gacetilla del alimento)

Va a ser que no me pondré eso

No llora, pero muy feliz tampoco parece…

2) Mete la cebolla al congelador 10 ó 15 minutos antes de cortarla. El frío ralentiza la reacción entre las enzimas amilasas y los sulfóxidos de aminoácidos y así se disminuye la formación de sulfóxido de tiopropanal que es el culpable del lloro.

3) Moja la cebolla antes de cortarla, o si cortas la cebolla en una tabla pon la tabla bajo el grifo o moja el cuchillo con el que vas a cortar la cebolla. El agua del cuchillo/tabla/cebolla, además de reaccionar con el sulfóxido de tiopropanal antes de que éste llegue a tus ojos, también podrá absorber el gas.

4) Enciende una vela cerca de la superficie en la que cortes la cebolla, así el gas se desviará hacia la llama de la vela y no llegará a los ojos.

Así que ya no tenéis excusa: ¡A cortar cebollas!

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